En la espectante linea de salida percivà a un conocido atleta vieznamita. Enseguida fui consciente del hintrincado discurrir junto a los chirimvolos desde Canalejas a Puerta Zamora. Plaza Mayor, mi vertijinoso ritmo no me impidió ver a un niño vitongo junto a sus projenitores. Jardines de Colón, casi me doy de bruces con alguien disfrazado de arlekÃn. Puente romano, un suplicio, me sentÃa agoviada y enguyida en la riada de corredores. Esa densa admósfera se desvaneció pronto al contemplar un caballo saludándonos, haciendo la corbeta en la orilla. De vuelta a la urbe, volvà a sentirme eshausta y descolluntada subiendo la cuesta de Moneo. El descenso, desde el ovelisco de don Bosco hasta la Alamedilla, supuso una travesia con el viento en popa. Superé la insufrible subida de Comuneros con un puñal clavado en el pecho. Meta, éstasis al comprobar que habÃa encontrado 20 palabras con errores ortograficos.